viernes, 7 de marzo de 2008

Como quien va a misa.

El domingo me voy a levantar tarde. Tarde para quien diariamente se levanta a las seis. Sobre las once, saldremos toda la familia a la calle. E iremos juntos al colegio electoral. Puede parecer inútil llevar a dos niños pequeños a votar, porque es difícil explicarles qué estamos haciendo, y porqué tiene importancia. Pero es todo menos inútil.


Me parece básico en la educación de mis hijos que sean ciudadanos conscientes de la democracia. Para los puristas, no creo que la democracia sea solamente el voto, pero el voto es parte fundamental de la democracia. Y mucha gente ha hecho un esfuerzo enorme para conseguir ese derecho.


El domingo, mi mujer y yo iremos a votar con los niños de la mano. Como quien va a misa.

(Y después, gambitas a la plancha.)

8 comentarios:

Blanca dijo...

Parece que has leido el libro de mi vida familiar...

En casa siempre íbamos a votar toda la familia junta. Cuando los niños eran pequeños, nos acompañaban... cuando crecieron, íbamos juntos a ejercer nuestro derecho como si de una fiesta se tratase.

Para los que hemos vivido unos cuantos años de dictadura, el acto de ejercer la democracia es un ritual al que nunca he renunciado. He podido estar más o menos de acuerdo con algunas de las propuestas que mi opción política me proponía... pero jamás dejaré de disfrutar cada día de elecciones como si de una fiesta se tratara. Mis hijos mamaron esa manera de hacer democracia y se les nota... ¿o no?

Esta vez, como me toca "intervenir", no podré tomar el aperitivo, pero espero beber el cava por la noche...

Maripuchi dijo...

Yo tendré que esperar hasta pasadas las 20.00 para poder votar... me toca intervención...
Pero el que has descrito suele ser nuestro ritual.
¿Te puedes creer que cada vez que voto me emociono y termino saliendo del colegio electoral llorando como una magdalena?
En fin, que ustedes lo voten (y lo coman) bien.

Gracchus Babeuf dijo...

Yo no puedo "intervenir", porque el trabajo de mi mujer le obliga a trabajar todos los días de elecciones. Y por eso también, me tengo que beber el cava yo solito.

Aprendiz de Mucho dijo...

A mi lo que más me gusta de las elecciones es lo de las gambas y el vermú.. jejeje. Bueno, en serio, a mi tambien me toca "intervenir" pero luego, cuando las dichosas papeletasgigantesdobladasmarcadas me lo permitan, tambien lo celebraré.
salut i força

ELOHIM dijo...

Bueno, bueno. Las comparaciones son odiosas, e incluso algunas absolutamente inadecuadas.
Su comparación resulta ofensiva, para la misa o para la votación según sea su intención irónica o formal.
La misa es un acto con un protagonista en el papel de pastor y unos espectadores que hacen el papel de ovejas.
La votación es un acto con todos los participantes como protagonistas.

Tiene razón, la democracia no se limita al voto.
El voto es la “última arma” del ciudadano. Es la base del poder democrático. El ciudadano puede ejercer su poder en la calle, en manifestaciones, en los medios de comunicación, en asociaciones diversas, pero sin el voto como recurso definitivo todos estos medios quedarían vacíos de poder.

J. G Centeno dijo...

Este año no intervengo, sólo apodero, qu ews mucho menos sacrificado, en realidad se trata de estar por allí, vacilar un poco con los compas del PSOE, y dar por... a la fachundia que suelen ir todos a votar depués de misa. Interrumpiremos el apoderamiento para ver en canal+ el Livorno-Lazio, partidazo, teniendo en cuenta que La Lazio es el equipo de los fascistas italianos. Por la noche celebraremos, yo sin cava por razones ya expresadas en otros momentos, a celebrar la docenita larga de diputados (sin contar los de ICV).
Y esta tarde a Rivas.

Bernardo Muñoz dijo...

Yo también voto en familia, pese a que siempre es un drama.

Y es que no tengo forma de convencer a mi hija de que ella aún no puede votar (tiene 7 años) y agarra unos cabreos impresionantes.

Raúl Pleguezuelo dijo...

Yo, al igual que Maripuchi, no votaré hasta las 8. Antes hacía lo mismo que tú, ahora veo con satisfación como mi mujer y mi hija vienen a visitarme a la mesa tras depositar sus votos en la urna.

Pero no acompañó a Eduardo

Pero no acompañó a Eduardo