sábado, 16 de febrero de 2008

Vida

El viernes me llamó un amigo del alma. Le habían dado los resultados del TAC. Tras dos años de tratamiento, su hígado estaba limpio de cáncer.
Y me puse a llorar como un imbécil.

6 comentarios:

Maripuchi dijo...

Eres una persona, Gracchus, con sentimientos, con sufrimientos, con sensibilidad.
Normal que lloraras. Yo también lo habría hecho.

Un besote

Freia dijo...

Mi amigo Vicente murió ayer. Por eso me parece fantástico que llores por la buena noticia. Claro que sí, Gracchus, llora y alégrate y disfruta de tu amigo. Si algo bueno dan los años es que cada vez somos más conscientes de lo bueno que nos ocurre y aprendemos a disfrutarlo más, por oposición a lo malo.
A mí me alegra especialmente cada vez que me dicen de alguien que se ha librado, que se ha curado, así que tu buena noticia hoy también me alegra a mí.

Los pasos que no doy dijo...

No se me ocurre nada qué poner: tan sólo una sonrisa, aunque triste.

Un besito, freia...

Gracchus Babeuf dijo...

Me dejas desinflado, Freia. Un abrazo.

Antonio Parra dijo...

Llorar no es de imbécil, Gracchus. Llorar es de humanos con sentimientos, y tu los tienes !vaya que si los tienes!.
Un abrazo para ti y otro para tu amigo, de corazón.

Freia dijo...

Gracchus no te desinfles. Si escribí el comentario fue porque, aunque estaba triste, tu noticia me alegraba. Nunca pretendí que fuera el revés. Hace años tu amigo no se habría curado y hoy ha podido hacerlo. La medicina avanza y avanza mucho. Y eso sí que es una magnífica noticia.
Y además para ello necesitamos una Sanidad Pública fuerte y eficiente y una Educación Pública con la que se puedan formar los futuros investigadores. Por eso, entre otras muchas cosas, hay que seguir votando izquierda.

Pero no acompañó a Eduardo

Pero no acompañó a Eduardo