jueves, 4 de enero de 2007

El mal profeta

Estaba seguro de que era imposible, y me equivoqué. En verano estuve por el País Vasco y el norte de Navarra visitando a algunos amigos, y no reconocí aquellas tierras: Más amigables, prósperas y pacíficas que antes, y optimistas por primera vez.

"No es posible, el pueblo vasco no lo va a tolerar, se los comerían por las patas: ¡Son tan obvias las ventajas de la Paz! "

Hoy han rescatado el primer cadaver de entre las ruinas.

Pues profeta no soy.

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Pero no acompañó a Eduardo

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