martes, 24 de junio de 2008

Enchufe

Hace tiempo os comenté mis problemas con Orange, compañía filial de France Telecom, que dice dedicarse a las telecomunicaciones.

Emprendí tres vías para intentar solucionar la falta de servicio telefónico:

1.- Servicio de Atención al Cliente.

2.- Reclamaciones en la Secretaría de Estado de Comunicaciones y de la Sociedad de la Información (Yo es que me descojono con estos nombres)

3.- Enchufismo. Tengo un contacto en la cúpula de Orange.

¿Cuál de estos tres procedimientos funcionó? Os lo podéis imaginar.
Ni el mismísimo Luzbel se libra en este jodido país.

martes, 17 de junio de 2008

El Meme de los Cien Días

Me dice mi hoja de cálculo que hoy se cumplen los cien días desde las Elecciones Generales.

Es costumbre dar a los gobiernos un periodo de gracia desde su toma de posesión, no desde la fecha de las elecciones, pero yo no puedo aguantarme más las ganas de incordiar.


Se me ocurren muchos motivos para criticar al Gobierno de Zapatero. Unos más genéricos, y otros absolutamente puntuales. Unos son gravísimos, y otros sólo una tomadura de pelo.


Y si lo convertimos en un meme, escucharemos las aportaciones de más gente: Consiste en enumerar, y argumentar, cuatro errores del gobierno.


Escojo estos:


  • Supresión del Impuesto de Patrimonio. No creo que sea un error, sino una opción ideológica. Lamentablemente, hoy en día, los socialistas prefieren bajar impuestos. Y bajar impuestos preferentemente a los ricos.


  • La no-laicidad. Votaron contra la regulación de la presencia de símbolos religiosos en actos públicos. No quieren meterse en ningún jardín, pero no es posible gobernar sin encarar los problemas.


  • Desaparición del tren convencional Madrid – Barcelona. Esto no es una opinión sobre el AVE. No tengo una opinión formada sobre la alta velocidad, pero son modelos de transporte que no deben ser excluyentes. Y la decisión perjudica a los menos favorecidos, que ahora tendrán que ir en autobús. Muy ecológico.


  • Negativa a reformar la Ley 15/1997 que abrió la puerta a la gestión privada de la sanidad pública. Y termino como empecé: Temo que no es un error, sino una decisión ideológica.



Le paso el meme a Maripuchi y a Blanca, porque son autocríticas, y eso es sano. Y a Don Bolche y Rafa, para que den caña.

viernes, 13 de junio de 2008

La bruja

Tu odio y tu miedo es tu debilidad. Eres una ignorante. Tus palabras del martes en el acto de arranque de la tuneladora de la Línea 11 hacia el barrio de La Fortuna, demuestran que eres analfabeta. No te gusta el trazado, porque tiene una curva.

¿Vale la pena perder el tiempo explicándote qué son los radios mínimos en el transporte ferroviario? No sabes de dónde viene esa línea, ni a dónde va. Ni cómo pasa bajo la M-40, o como afronta una futura ampliación hacia Cuatro Vientos. No sabes ni te importa dónde está el barrio de La Fortuna, salvo para cazar votos de los pobres. Te importa un carajo los meses de estudios técnicos para definir el encaje de la ampliación.

El mismo numerito populista lo montaste en Mirasierra. Vas a derribar el colegio público. Todavía no lo saben los vecinos. Porque quieres encajar una estación de la ampliación de la línea 9 donde no cabe. Pues bien, tira el colegio, y realoja a los alumnos en barracones durante dos años. Lo decidiste con los planos extendidos sobre un contenedor de basura, rodeado de los vecinos casposos que acarreas en cada una de tus salidas.

Ahora, comedora de chicle, masca, masca, maleducada, el vídeo de cómo te encaras, chulapa, a manifestantes, es lo que te impedirá, aunque los del PP se vuelvan locos, que nunca seas su candidata.

Porque eres borde, basta, chula, prepotente, desafiante. Porque llamarte verdulera es un insulto a un digno oficio. Cuando alguien te desafía, no te acerques tanto, que parece que vas a soltar un sopapo. Y si te jode que alguien nombre a Gallardón, te aguantas.

Eres antipática. Sólo te falta tener bigote. Y estás quemada, porque nunca vas a ser Presidenta del Gobierno. Rabia.

Cava solita tu tumba política, bruja.

miércoles, 11 de junio de 2008

Pero ni de coña



La propuesta de la comisión europea de aumentar la jornada semanal a 65 horas representa una lamentable involución y un atentado contra los derechos de los trabajadores.


Han sido muchos años de lucha, muchas generaciones de presiones y movilizaciones las que han hecho de Europa un lugar donde el concepto “derechos sociales” significa algo concreto.Si algo debe ser Europa es un espacio social donde esos derechos de los ciudadanos deben respetarse y la propuesta de la comisión nos devuelve al siglo XIX, a las jornadas de sol a sol y a los sueldos de miseria.


La infame propuesta de la comisión, para ser efectiva, debe ser ahora aprobada por el parlamento europeo, e Internet debe convertirse en la vanguardia de la oposición a la misma.


Demostremos a nuestros eurodiputados que si aprueban las 65 horas tendrán un problema, que los ciudadanos europeos estamos en contra de esta barbaridad:


1.- Coloca el banner en tu web o blog


2.- Haz un post sobre el tema


3.- Envíalo por mail a todos tus amigos


4.- Hazle saber a los eurodiputados de tu país que NO LES VOTARÁS si no votan en contra.
Aquí tienes el listado de mails de los eurodiputados

5.- Traduce la campaña a tu idioma y extiéndela en tu país.


¡ÚNETE!



Contra la explotación, ¡Lucha Obrera!
Lo ví en Kabila y en casa de maripuchi. Pero poco a poco se extiende. Creo que es la causa más evidentemente justa (e importante) de los últimos años.

lunes, 9 de junio de 2008

Somos gilipollas

Pues si somos gilipollas nos vamos a tomar por el culo. Y que nos guste. Más de un siglo de lucha obrera, por la limitación de los tiempos máximos de trabajo, luchando por las ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de ocio-formación. Y ahora, el Consejo Europeo de Ministros (sí, de esos ministros que tu votas) admitirá jornadas de hasta sesenta y cinco horas semanales. No des ningún derecho como seguro. Cuando dejas de luchar por él, te lo arrebatan. Sigue pensando en tu puta hipoteca y tu puta gasolina, que tus hijos van a ser esclavos.

viernes, 6 de junio de 2008

¿Conciliación?

Mi jefe no madruga. Acostumbra a llegar entre diez y diez y media. A las dos y media sale a comer, todos los santos días invitado a sitios de lujo por empresarios que le hacen la pelota.

En los grandes restaurantes, no se come el menú del día en cuarenta minutos. Con la sobremesa y las copas, nadie sale antes de las cinco y media. Total, que por la tarde, el trabajo lo retoma a las seis, y con la barriga (y la cabeza) llena. A poco que haga, le dan las ocho. Y eso si no hay toros, o concierto en el Real, o cena.

Y se queja de que por las tardes todo el mundo se va y se queda casi sólo.

Son horarios ridículos, que no tienen nada que ver con la productividad, ni con el trabajo, sino con el despilfarro, la huida del hogar, dejado en manos de la mujer, y con una cultura de presencia. Cultura de presencia en el trabajo, donde está mejor visto quien se pasa las horas muertas, dejándose ver, que quien llega a las siete y media de la mañana, hace su trabajo, y sale escopetado, a recoger a sus hijos al colegio.

Mi jefe pretende pagar más a los que se eternicen en la oficina. Pagará a vagos, borrachos, tripones, jugadores de mus y evadidos de sus responsabilidades familiares.

jueves, 5 de junio de 2008

¡Que quiero hablar yo!

Los proyectos de Alta Velocidad no son incuestionables.

Los trazados son discutibles y deben ser discutidos. Cuando el TAV se pone en marcha, RENFE disminuye o incluso suprime servicios de ferrocarril ordinario. No presta servicio a las localidades intermedias, pero la cicatriz territorial afecta especialmente a los pueblos y a esas localidades a las que no beneficia.

Los procedimientos de ejecución, la valoración de las expropiaciones, las subcontrataciones y la política laboral, el tratamiento medioambiental… Son argumentos que fundamentan la crítica razonada a las líneas de Alta Velocidad.

Cuando conviene aumentar el tráfico de mercancías por ferrocarril, para reducir el tráfico rodado de pesados, el abandono de las líneas tradicionales a favor de los servicios de Alta Velocidad, no parece una decisión muy acertada.

Pero, de repente, interviene ETA. Con una bomba en una de las empresas concesionarias.

Y ya no puedo seguir cuestionando la política de Alta Velocidad Ferroviaria. Los atentados salpican y contaminan la crítica política.

La actividad de los terroristas nos imposibilita la crítica. Que callen las bombas, que quiero hablar yo.

Pero no acompañó a Eduardo

Pero no acompañó a Eduardo